La Senda de Baal
(J.Zagalaz, Miguel A. de la Linde, Yiyi Vega)

La muerte de Carter abate de sobremanera a Jacob. Su mente cabalga demasiado deprisa crispando sus nervios. No encuentra inspiración para escribir bajo el tormento al que lo someten sus celos infundados y el dolor de la pérdida. Los calmantes lo anulan y la comunicación con Danae no fluye como solía. Se siente más aislado que nunca antes en su vida. Buscando consuelo, Jacob empieza a frecuentar los círculos literarios de su editorial. Allí conoce a otros escritores -compañeros de fatiga- piensa –ante ellos puedo sincerarme-. Es así como aconsejado por sus nuevos ministros busca otras fuentes de inspiración. –La mezcalina extiende la visión, expande la conciencia- le aconseja uno –debes experimentar para dar vida a tus personajes- sugiere otro. Acompañado de estos “enfants terribles” de la literatura, Jacob surca el océano insondable de la nocturnidad. Las luces de Neón son faros que llaman a anclar en sus puertos de barra de bar. Despechado, Jacob prueba el sabor de otra piel diferente a la de Danae. Sus confraternes le animan al perjurio. –Sin experimentación, no hay inspiración- le recuerdan, mientras una jovencísima meretriz ofrece sus curvas en sacrificio. El deseo, la curiosidad, lo clandestino… ¡poderosas tentaciones para un alma cándida! Finalmente Jacob se inmola mártir en pos de la musa. Sólo ocurre una vez, justa suficiencia para quebrantar la inocencia de un ser como Jacob. La culpa, ajena hasta ahora en su espíritu, aparece como puñal furtivo en su pecho. El curso de su novela cambia radicalmente: caída, ira, lujuria y odio copan su oscuro relato. La novela sale al mercado y el cambio de registro del autor, no hace sino aumentar las alabanzas de los críticos: “transforma su narrativa con maestría y placer” juzgan satisfechos con su ídolo. Otro nuevo éxito para el escritor, que se reinventa como literato. Pero la integridad, es humilde y no entiende de laureles, sino de respeto. Y es un precio muy alto a pagar… aunque eso, Jacob aún no lo sabe.

Quédate junto a la luz,
túmbate muestra tu miel

Por tu piel puedo pagar
y tu vergel saborear
Navegar por tu humedad
encontrar camino a Baal

Tu dulzura es amarga
quintaesencia placer demótico
Tu hermosura es suplicio
pura alquimia volcán erótico

Déjate dominar
cabalga fiel corcel a mi voluntad
y la senda de Baal surcar

Tu dulzura es amarga
quintaesencia placer demótico
Tu hermosura es suplicio
pura alquimia volcán erótico

En el fragor de la lujuria
una espiral de perdición
con las delicias que conjuras
demonios de tu juventud

ROTTA

DISCO 2

SEGUNDA