La Danza de la Falcata (Ad Ferrum)
(J.Zagalaz, Miguel A. de la Linde, Yiyi Vega)

Jacob y Danae son dos estrellas binarias que giran una entorno a la otra, se acercan, pero no se tocan. Bailan en un embudo de silencios que acabará por hacerlos colisionar. Jacob envuelto en un mutismo inquebrantable, no permite que Danae llegué hasta él. Ella se aferra a su hijo como tabla de salvación. Sumido en una creciente ansiedad, Jacob sólo haya consuelo en sustancias contrapuestas: unas lo amodorran en la inmovilidad, las otras, lo alejan de toda realidad. Benzodiacepinas y mezcalinas se mezclan en su tejido neuronal destilando un elixir de autodestrucción. Un macabro carnaval de risa sin alegría, y tranquilidad nerviosa. En este estado, Jacob declina toda oferta de presentación de su novela, lejos de lo esperado, su aislamiento engrandece la leyenda de su genio. Aprovechando las ausencias de Danae y alegando necesidad de reposo, Jacob ordena al servicio que se tome un día a la semana libre. Todos menos su hombre de confianza desaparecen para dejarlo en soledad. Pero el tan ansiado descanso no es más que un desfile de prostitutas que semana a semana van desgranando ante Jacob las posibilidades que da la carne. La culpa lo devora en cada uno de los encuentros, pero la acalla encapsulándola bajo la lengua… tarda un poco, pero finalmente la sustancia hace su efecto. Al principio, sólo llegan chicas jóvenes y exóticas: Pieles de chocolate, chicas de soles nacientes y níveas diosas eslavas. Pero poco a poco, como una procesión esperpéntica, son contratadas prostitutas más ajadas y demacradas. De esta manera, Jacob redime su culpa en un espectáculo vejatorio de perversión vehemente. Lo que acontecía semanalmente empieza a ser diario, y las dosis se amontonan como un zigurat de química malsana. Nada calma el vacío de Jacob, las drogas sólo son avituallamiento para un alma que corre hacia su destrucción. El baile es cada vez más trepidante, la sangre se aprieta en las sienes, y un corazón hecho para amar, explota al colisionar. Las estrellas impactan… Danae y Jacob se rompen en millares de esquirlas.

La esencia de la fiebre voy a destilar
un elixir de muerte, la savia virtual

Las ruedas de mi silla son ahora son tu altar
un templo que profanas con suma lealtad

…y danzar...y bailar...ritual
¡demente!

Falcata un precipicio, vértigo brutal
extiende su dominio como un sultán

Perjurio primitivo, pánico a parar
Desata el instinto como un animal

...conseguir...levantar...un altar
¡de muerte!

…y danzar...y bailar...ritual
¡demente!

La espada del deseo corta la ansiedad
una tras otra ellas sumisas pasarán

Un salto vehemente, grotesca tempestad
Creerte diferente no te salvará

La herida que se abre ahora es
imposible de curar

El daño infligido puede ser...mi final

ROTTA

DISCO 2

TERCERA